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El diseñador que fabrica

Diseñar y fabricar. En el mismo sitio.
El diseñador que fabrica

Soy diseñador industrial. Pero de los que SE ENSUCIAN LAS MANOS desde siempre.

Nunca hubo un diseño mío que no fuera acompañado de una maqueta, de un prototipo, de algo que pudiera tocar antes de darlo por bueno.

Y aun así, con los años, me fui dando cuenta de algo que me incomodaba cada vez más: por mucho cuidado que pusiera en el diseño, siempre se perdía algo por el camino, entre el dibujo inicial y el producto que terminaba en casa de alguien.

Seguí subiendo peldaños en mi carrera —proveedores, gestión de equipos, control de fabricación— y cuanto más subía, más lejos estaba de lo único que de verdad me había enganchado desde niño:

EL CONTACTO CON EL PRODUCTO.
CON EL MATERIAL.
CON HACER LAS COSAS DE VERDAD.

Entonces entendí qué quería recuperar.

DISEÑAR Y FABRICAR TENÍAN QUE VOLVER A ESTAR EN EL MISMO SITIO.

No como antes.

MEJOR.

DISEÑAMOS.

Dibujamos sabiendo ya cómo se va a fabricar esa gafa. Nada de ideas bonitas que luego nadie sabe cómo hacer realidad.

Si la dibujamos, es porque ya sabemos que puede salir.

FABRICAMOS.

Con nuestras propias manos, aquí.

No mandamos nada a hacer a mil kilómetros para enterarnos tarde de qué ha fallado. Si algo no cuadra, lo notamos nosotros primero, con la lima todavía en la mano.

ELEGIMOS.

Los materiales que aguantan, no los que quedan bien en una foto y se rayan al mes.

Preferimos decir que no a lo barato antes que decirte que sí a algo que no va a durar.

ADAPTAMOS.

Como diseñamos y fabricamos en el mismo sitio, sabemos exactamente qué se puede tocar y qué no.

Nadie tiene que consultarlo con nadie más.

Si nos pides algo raro, lo más probable es que ya lo hayamos pensado antes que tú.

APRENDEMOS.

De lo que se rompe.
De lo que no cierra bien a la primera.
De lo que un cliente nos pide y no se nos había ocurrido todavía.

Así se hace oficio:

A GOLPES, NO EN UNA SALA DE REUNIONES.

No hay departamentos. No hay cinco personas decidiendo por una que nunca ha tocado una lima.

Aquí hay uno que diseña y que ensucia las manos.

LA MISMA PERSONA.

LA MISMA MESA.

Y eso cambia muchas cosas.

Cambia cómo diseñamos.

Cambia cómo elegimos los materiales.

Cambia cómo fabricamos.

Y cambia, sobre todo, cómo entendemos lo que hacemos.

Porque cuando diseño y fabricación están separados, siempre hay algo que se pierde por el camino.

Aquí intentamos que no se pierda nada.

DISEÑAMOS.
FABRICAMOS.
APRENDEMOS.
Y VOLVEMOS A EMPEZAR.


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